Día Nacional del Músico

//Día Nacional del Músico
Día Nacional del Músico 2016-11-24T22:38:53+00:00

23 de Enero
Nacimiento de Luis Alberto Spinetta
Proyecto de Ley

La importancia de encontrar un día en el que todos los músicos podamos encontrarnos y reconocernos como tales, en el que podamos, como punto de unión colectiva, manifestar las condiciones en las cuales se desarrolla la actividad y la profesión en nuestro país, y plantearnos necesidades estructurales, culturales, sociales y filosóficas, no resulta una mera decoración en el calendario. Incluso, el mismísimo debate a cerca de cuál es el músico como figura emblemática que reúne las condiciones, legitimidad y representatividad para ser erigido como tal, es en sí mismo es un debate que cala hondo en la discusión filosófica a cerca de la identidad cultural, de las nociones de nación, de la transversalidad de la industria cultural como lógica de pensamiento dominante, de la música como un derecho humano, como arte y expresión soberana de los pueblos sin condicionamientos estéticos, y de su valoración en la sociedad como medio de transformación sociocultural. Debate que, sin dudas, nos obliga a pensarnos, a identificarnos dentro de un mundo capitalista, invasivo, lineal, utilitarista, productivo e industrial.

Que toda la música popular de nuestro país pueda reunirse detrás de un día para celebrar y hermanarnos, para comprender que la música siempre es en un Otro, y que tenemos la responsabilidad colectiva de militar en la conquista de derechos que nos beneficien a Todos sin caprichos estéticos, es comprender que somos diferentes, que somos igualdad en la diversidad, y que es ésta la raíz de nuestra identidad Cultural, la pluralidad de voces.

Esta pluralidad de voces que crea sentido y pensamiento propio, que se sirve libremente de recursos estéticos para expresar su sentir, tiene una causa colectiva que nos atraviesa a Todos, y es el deseo incesante y permanente de que la actividad que elegimos como medio de vida se desarrolle; en un inequívoco sentido, que la realidad musical en la Argentina se convierta en una profesión, y como tal, sea visibilizada y valorada por la sociedad en su conjunto. Para ello, la única alternativa es la acción colectiva, que está por encima del individualismo y egocentrismo artístico impuesto por el posmodernismo, y sobre todo, por la Industria Cultural. En este sentido, somos responsables ante la posibilidad del cambio a través de la participación ciudadana y democrática en la búsqueda de conquistar aquello que aún es necesario e imprescindible para crecer como sector: espacios habilitados para desarrollar la música en vivo, caché mínimo por actuación, disponer de una obra social, de una ART y de los diferentes beneficios sociales, que la estructura administrativa que recauda nuestros salarios se ajuste a derecho, que la música sea considerada en sí misma y no como un producto del cual otros hacen negocios; es decir, un día de los Músicos que nos permita pensar en el Otro, en la necesidad y en la postergación que sufren muchos por no estar en condiciones de privilegio o en relación de dependencia, y que realizan su actividad en condiciones precarias o indigentes, siendo invisibilizados por la indiferencia del logro individual.

Seguramente hay muchos músicos argentinos que merecerían tal distinción, y ese abanico de grandísimos artistas, por cierto, no es discutible. Pero tampoco son argumentos indiscutibles las valoraciones estrictamente estéticas, de estilo o de género, que postulan una verdad absoluta en cuanto a qué es la música nacional, sobre todo al  comprender que la música popular es aquella que hace el pueblo como acto soberano de cultura; incluso aquella música que, como resistencia ante la cosificación omnidominante, se empeña por por defender su integridad produciendo caracteres de la misma índole que aquella a la que se contrapone, como lo es, de alguna manera, la obra de Luis Alberto Spinetta.

En los últimos 30 años muchos han sido los proyectos presentados por los diferentes gobiernos para instituir el día del músico, pero nunca hubo consenso. La historia y la coyuntura de los tiempos que nos tocan vivir permiten que hoy alcancemos amplio consenso entre músicos de distintas generaciones y entre los legisladores de los diferentes bloques políticos. Y quizás sea este el punto en el que debemos concentrarnos, la historia misma de la Argentina, como patria, como nación, como país, y como Estado democrático.
Sabido es por todos la importancia que tiene el revisionismo histórico como fuente de desarrollo cultural de un pueblo en sus legitimas aspiraciones de construir un mañana. Sabido es por todos que la Argentina atravesó tiempos muy difíciles en cuanto a su libre capacidad de expresión cultural: gobiernos conservadores, juntas militares, gobiernos neoliberales. En estos contextos históricos la música popular nunca estuvo exenta de sufrir daños y transformaciones, ya que siempre fueron los músicos y los jóvenes de los distintos tiempo los que pugnaban por su integridad, por sus valores, por sus derechos. Los diferentes períodos políticos de la Argentina encuentran un paralelismo directo en el gesto musical y cultural de la generación de su época, y ésta musicalidad siempre fue una respuesta y una consecuencia directa de los modelos económicos y de las políticas de Estado. El folclore, el tango, el rock, y la cumbia, no son más que diferentes expresiones de un mismo sentir: la voz de un pueblo que ejerce la soberanía del quehacer musical y se rebela ante la injusticia. De alguna manera, el arte también lo es. Y esto nos obliga a ampliar el concepto rígido de la música popular, porque lo que aquí se pondera es la música como lenguaje y derecho, y no como género puro o mera decoración; siempre atendiendo que la historia, al igual que la música, no es estática, no son dogmas, y que los derechos no tiene privilegios generacionales.

Spinetta, un músico argentino que siempre fue un artista íntegro, comprometido con el quehacer musical, comprometido con los valores humanos, aferrado al arte como medio de transformación del Otro. Un ciudadano partícipe de la construcción cultural, preocupado por la integridad de sus semejantes; un artista ecuménico, un músico que siempre estuvo bajo los sellos discográficos multinacionales y jamás cedió concesión alguna en su forma de expresión a pesar del manoseo de su obra por parte de aquellos. Un músico que padeció en carne propia el flagelo de la década de los noventa, y a pesar de ello nunca claudicó en su militancia artística. Un poeta que se apoderó del lenguaje para interpelar al público y sacarlo de la alienación del consumo estandarizado. Spinetta, quien siempre abrazó causas nobles que atravesaban a la sociedad como acto político consecuente con su modo de concebir la música como un antídoto contra la miseria humana y la estrechez del mundo industrial y capitalista. Un músico que en 40 años de carrera fue testigo activo en los procesos políticos y culturales más desdichados del país, que con su canción marcó a cuatro generaciones, que se erigió como una referencia ética y creativa para miles y miles de músicos diseminados por todo el país a pesar de ser siempre invisibilizado por los medios masivos de comunicación; un creador negado por las corporaciones mediáticas que no encontraron uso y utilidad en su decir, y cuya obra perdurará y seguirá estimulando a próximas generaciones en la elección de la música como medio de vida, de expansión y expresión. Una persona íntegra, un antihéroe, humilde y generoso, amado y respetado por todos, por propios y extraños. Un artista excelentísimo, creador de un propio lenguaje, de una música compleja y de parámetros de belleza que excede todo género y estética, que se ubica dentro de los gestos musicales populares trascendentes del siglo XIX, y que quizás el historicismo lo reconozca como el creador de un estilo en si mismo.

Luis Alberto Spinetta, que alguna vez expresó:
“La música es un aspecto decorativo de la existencia. Por mas que a veces la música nos parezca excelsa, pienso que la excelencia y todo refinamiento se tiene que dar en el individuo”. “Para la música, el hombre no dispone de ningún argumento para discutir, sólo hay que ponerse de acuerdo y sonar bien, Sonar Bien entre Todos; y esto es lo grandioso de la música”.

SONAR Músicos Independientes de Córdoba, sostiene, apoya y acompaña este proyecto presentado ante la Honorable Cámara de Diputados de la Nación al considerarlo de basta importancia en la continuidad de la conquista de derechos para la música como totalidad; entendiendo que la música es una sola; una condición natural del hombre; que la música es un lenguaje universal y no tiene dueño; que la música siempre fue, es, y será en el Otro; y que la música es un derecho sin capricho estético; que somos culturalmente mixtos, que somos siempre en Otros; que somos Cultura en la diversidad, e Igualdad en la diferencia; que todos los hombres son música, y que ésta es la responsabilidad en su posibilidad: el diálogo constante entre lo que Hacemos y Damos como único bien que vence al silencio como indiferencia, como muerte en vida: la invisibilización y exclusión del Otro.

Proyecto
CD148-14PL

Ley 27.106
Día Nacional del Músico